Cómo convertir el fracaso en una parte positiva de tu vida

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¿Alguna vez te has preguntado por qué algunas personas manejan tan bien las fallas? Se toman los contratiempos con calma y no dejan que nada les impida trabajar para lograr sus objetivos. ¿Cómo lo hacen? ¿Son estas personas mucho más duras que tú y yo? Sí lo son. Bueno, sí y no.

Verá, la tenacidad mental es una idea complicada, que no se puede resumir fácilmente diciendo que una persona es más dura que la otra. Pero en este sentido, si comparamos las formas en que manejamos el fracaso, alguien que lo toma bien es mucho más duro mentalmente con respecto al fracaso que alguien que no lo hace.

Eso es porque la capacidad de ser resistente y recuperarse del fracaso es uno de los seis atributos que conforman la fortaleza mental. Sin embargo, desarrollar esta forma de fortaleza mental no es complicado. Aquellos que son capaces de enfrentar el fracaso de frente y superarlo tienen una cosa en común … su perspectiva sobre el fracaso.

Cómo desarrollar una perspectiva positiva sobre el fracaso

Decirle a la gente que tenga una actitud positiva ante el fracaso puede encontrar cierta resistencia. La esencia del fracaso significa que no es el resultado que queremos, entonces, ¿por qué deberíamos sentirnos positivamente hacia él? Creo que esto se debe a la idea errónea de que tener una perspectiva positiva significa que querer fallar.

Por supuesto, todos preferiríamos tener éxito cada segundo. Así no es como funciona el éxito, de hecho, cuanto más altas sean sus metas, es probable que ocurran más fracasos. Pero eso no significa que tengas que querer los fracasos.

Tener una perspectiva positiva significa cambiar la forma en que el fracaso impacta su vida. En lugar de permitir que te derribe, puedes optar por usarlo de manera positiva. Para hacer eso, debe comenzar a pensar en el fracaso de manera muy diferente.

“La diferencia entre las personas promedio y las personas exitosas es su percepción y respuesta al fracaso”. – John C. Maxwell

Reconozca lo que está bajo su control

Después de que ocurre el fracaso, es natural que la ira lo consuma. Puede enojarse consigo mismo, con su entorno o con el fracaso en sí. Esta ola de ira típicamente se manifiesta en que buscas el control. A ninguno de nosotros le gusta sentirse impotente, razón por la cual la ira se convierte en una respuesta emocional tan segura.

Cuanto más enojados nos ponemos, más control parecemos tener. Sin embargo, el control que pretendemos obtener rara vez involucra aspectos de la vida que están realmente dentro de nuestro poder de controlar. Aquí es cuando comienza a culpar a todos los demás por sus fallas y piensa en todas las cosas que podría haber cambiado o hecho de manera diferente para evitar la falla por completo.

En este punto, sin embargo, no tiene sentido enfocarse en el pasado o la causa del fracaso (a menos que le esté prestando atención como una forma de aprender). Cuanto más se involucre emocionalmente en el pasado o busque controlar lo que no puede en el presente, más difícil será el manejo del fracaso.

Entonces, ¿qué tenemos bajo nuestro control después de sufrir un revés o un fracaso? Bueno, en pocas palabras, lo somos. Cómo reaccionamos emocionalmente y cuáles serán nuestros próximos pasos son las principales áreas de nuestro control que necesitan atención.

El fracaso ha ocurrido, acéptalo. No pases demasiado tiempo pensando en el pasado o sintiendo autocompasión por las desgracias que enfrentaste. En este momento, tiene que tomar una decisión maravillosa: continuar sintiendo lástima por sí mismo y dejar que la ira lo consuma o decidir que manejará el fracaso de manera positiva y se concentrará en lo que está bajo su control.

La próxima vez que se enfrente a un fracaso, intente concentrarse en estas áreas clave:

  • Tu pensamiento: ¿Qué pensamientos te vienen a la mente cuando fallas? ¿Se critica a sí mismo o utiliza un diálogo interno edificante y positivo?
  • Tu actitud: ¿Cuál es tu actitud ante el fracaso? En lugar de tomarlo como una derrota personal, considérelo como una experiencia de aprendizaje (más sobre esto en la siguiente sección).
  • Su atención: ¿Estás enfocando tu pasado, repasando todas las cosas que podrías haber hecho mejor? ¿O pones toda tu atención y energía en mejorarte y progresar?

Ver el fracaso como una experiencia de aprendizaje

Si bien es posible que no podamos controlar si nos suceden las fallas, está completamente en nuestro poder elegir cómo vemos las fallas. Por alguna razón, sentimos que el fracaso debe verse de manera negativa.

Aferrarse a esta idea es lo que conduce a un intenso miedo al fracaso. Acumulamos todas estas consecuencias negativas y amenazantes en torno al fracaso, que es natural aterrorizarnos de que nos suceda.

Sin embargo, hay otra opción. Todos sabemos que el fracaso va a suceder, por lo que es aconsejable comenzar a usarlo en nuestro beneficio. Todo lo que se necesita para comenzar a aprovechar sus fallas es modificar su visión de lo que significa fallar.

En lugar de tener miedo de fallar y tomar cada uno de ellos de manera tan personal, comience a verlos como oportunidades de aprendizaje. Cada vez que fracasas, te acercas un paso más a tu objetivo. Puede servir como una oportunidad increíble para aprender qué funciona y qué no y modificar su enfoque en consecuencia.

Una vez que comienzas a ver el fracaso como una lección, tu visión del mismo se vuelve mucho más objetiva. No tomaría una lección de matemáticas personalmente; simplemente aprendería de él. Tenga la misma mentalidad en términos de fracaso. Véalo como una mera lección que es realmente positiva, ya que lo está ayudando a acercarse más al éxito.

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