Cómo manejar un alto conflicto a través del entrenamiento de resistencia

How to manage high-conflict through resistance training

Si ha estado en el liderazgo el tiempo suficiente, ha sido testigo de personalidades difíciles dentro de todos los niveles de la organización, desde la alta dirección hasta el empleado, y desde la sala de juntas hasta el aula.

A veces, las personas más difíciles son brillantes, talentosas, están bien conectadas e ingeniosas, pero trabajar con ellas consume energía. Al principio parece que el problema es la personalidad, el temperamento o el poder posicional. La tendencia es afrontar la situación mediante la agresión, la evitación o el apaciguamiento.

El verdadero problema es cómo manejamos mal el conflicto resistiéndolo. La resistencia nos frena, pero todos resistimos. Nos resistimos a mirar con honestidad lo que se requiere de nosotros en una situación difícil. Nos resistimos a iniciar una conversación honesta que pueda promover la comprensión. Resistimos nuestro propio crecimiento cuando usamos la agresión para igualar la puntuación o el apaciguamiento para mantener la paz.

Hay otra forma de ver las situaciones difíciles y las personas: como oportunidades para fortalecer la capacidad de conflicto. La clave es identificar resistencia y utilice los tres niveles de resistencia como “entrenamiento de resistencia” para convertirse en un líder más competente.

Nivel 1: tu resistencia

Observe su propia resistencia a situaciones e individuos de alto conflicto. Si evita iniciar una conversación con un “empleado difícil”, eso es resistencia. Cuando estás preocupado por una mala acción y pierdes el tiempo contando la historia, eso es resistencia. Cuando apaciguas a un miembro de la junta obstinado pero secretamente resienten su terquedad, eso es resistencia. La resistencia es la no aceptación de la realidad y la incapacidad de ver sus elecciones.

Qué hacer: Observe que se encuentra en un estado de resistencia. La resistencia es opuesta a flujo, así que si te sientes distraído, negativo o estancado, recuerda que estás fuera de flujo y en resistencia.

Luego, acepta la realidad. La situación no es ideal, pero acéptala de todos modos. Esto no significa que te rindas; significa que deja de quejarse, de culpar y de perder el tiempo en acciones que magnifican el problema. Aceptar la realidad actual en lugar de resistirla te ayuda a dar el siguiente paso correcto hacia un cambio positivo. Ese cambio puede incluir establecer límites, pedir lo que quiere o recopilar más información, pero al menos está avanzando y sin resistencia.

Nivel 2: su resistencia

Es fácil notar la resistencia de otra persona. Está el colega quejándose que pierde horas desahogándose sobre el mismo problema; el mal ejecutante poniendo excusas y culpando a los demás; el ejecutivo agresivo y de mente cerrada. La superioridad, la impaciencia, la argumentación, el mandón, los sabelotodo: todo es resistencia.

Qué hacer: Deja de juzgar y simplemente observa. Observe la cantidad de tiempo que se pierde en la negatividad, la discusión, la falta de curiosidad, la necesidad de tener razón y la total falta de respeto.

Observe su carga emocional, pero no intente cambiar a los demás. En su lugar, haga una pregunta: “¿Qué mejoraría esto para usted?” Otra pregunta es “¿Qué quieres?” Entonces escucha. Casi garantizo que la persona resistente no puede responder esas preguntas. Si pudieran, hablarían menos y harían más.

Nivel 3: resistir su resistencia

Resistir su resistencia es cuando tus reacciones se basan en cambiarlos o en evitar las molestias que representan. Cuando evitas una conversación porque “ya sabes lo que van a decir”, eso es resistir su resistencia. La verdadera resistencia consiste en “seguir adelante” con una conversación cuando se pone difícil.

Cuando apaciguas a alguien incluso cuando no estás de acuerdo porque no quieres que “explote”, estás resistiendo su resistencia. Tal vez tengas miedo de que también explotes. Cuando evita una conversación difícil con un actor deficiente que podría llorar, está resistiendo su resistencia. Empatía es esencial, pero cuando te enfrentas a los problemas emocionales de otras personas, estás resistiendo su resistencia.

Qué hacer: Déjeles decir lo que ya sabe que van a decir. Déjalos hacer lo que quieran. Está bien dejarlos llorar. Que sean exactamente quienes son sin desear cambiarlos.

Recuerde esto: las personas hacen lo que hacen porque les funciona en algún nivel. Cuando usted dejar de compensar en exceso, cambias el juego. Cuando dejas de preocuparte más que a ellos, los desafías a dar un paso al frente. Cuando los aceptas y dejas de juzgarlos, se abren.

Conclusión

Incluso los líderes competentes se ponen nerviosos al tratar con personas agresivas o desagradables, pero el liderazgo requiere la capacidad de manejar los conflictos. Para cambiar patrones disfuncionales, debes cambiar la conversación. Volver en el flujo, liberar la resistencia y reconocer situaciones de alto conflicto y personalidades difíciles como una oportunidad para crecer en capacidad de conflicto.

Marlene Chism es consultora, conferencista internacional y autora de “Detener el drama en el lugar de trabajo“(Wiley 2011),”Liderazgo sin drama“(Bibliomotion 2015) y el próximo libro” From Conflict to Courage “(Berrett-Koehler 2022). Es una reconocida experta en la plataforma LinkedIn Global Learning. Conéctese con Chism a través de LinkedIn, o en MarleneChism.com

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